Guerra comercial: Donald Trump utiliza el argumento del trabajo forzado para justificar nuevos aranceles
Donald Trump lo afirma: la legislación estadounidense no permite excluir la importación de mercancías extranjeras fabricadas gracias al trabajo forzado. A sus ojos, esto justifica plenamente la imposición de nuevos aranceles.
El uso del trabajo forzado, añade el representante estadounidense al Comercio, permite a algunos industriales practicar costes artificialmente bajos. Una ventaja con la que las empresas estadounidenses no pueden competir.
En el punto de mira de la Casa Blanca, unas sesenta países, en particular la China. Pero Washington también se dirige contra aquellos que importan estos bienes. Como la Unión Europea, Australia y Canadá. Estas afirmaciones provocan la ira de Pekín, que a su vez amenaza a los Estados Unidos con medidas de represalia.
La discusión apenas comienza. Este domingo 15 de marzo, el principal negociador económico chino se reunirá en Francia con su homólogo estadounidense. Dos temas de tensión estarán en la agenda: el superávit comercial a favor de Pekín y las restricciones estadounidenses sobre las exportaciones de tecnologías de vanguardia a China.
El presidente estadounidense se prepara para visitar China del 31 de marzo al 2 de abril.
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